Juanma, María, Jesús y yo lo estuvimos bicheando antes de meternos y tenía muy buena pinta. No llega a tener un kilómetro de largo y más que vía ferrata es un parque de aventuras.
Comenzamos con una tirolina que nos cruza el río y de ahí sin parar de un lado a otro del río por puentes tibetanos, puentes de columpios, de troncos, con 2 cables, con 1, con cuerdas que se movían.
Cuando llegamos debajo de la casacada, Juanma y Jesús hicieron un tramo de ferrata desplomada que sube hasta un puente y acaba con una gran tirolina a 50m del suelo pero sin inclinación. Impresionante.







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